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viernes, 7 de diciembre de 2012

Jugando a Cazar Grillos


 Las Grilleras


Una nueva pieza de la exposición 
el Juguete Tradicional y Artesano  en la provincia de Almería

Cueva de San José. Terque
del 15 de Diciembre al 30 de Junio de 2013 


6.  Las Grilleras


Los Grillos, tenían hace años un particular calvario  en los atardeceres del verano. Su monótono  “cri, cri, cri…,” y romántico cántico  de enamorados,  dedicado a  sus hembras,  atraía en ocasiones, a  unos seres menos complacientes: los niños. El “Diario de Córdoba” en 1924, decía en un artículo   “ Al principio del verano una de las distracciones principales de los rapazuelos era la caza del grillo.”  Estos tenían en los campos y calles su lugar de juegos. Para  su desgracia, los pequeños,  habían aprendido a sacarlos de sus madrigueras  “… ya echaba agua en el interior del agujero, ya introduciendo en el un palillo y a veces sustituía el agua por otro liquido procedente de una función fisiológica. Apenas los grillos salían de sus viviendas los encerraban en el canuto de caña preparado al efecto o se los guardaban debajo de la gorra.”

Aquellos  que no tenían la habilidad o la libertad para salir al campo a cazarlos tenían la posibilidad de adquirirlos en los puestos de algún mercado. En 1898,  el diario “El Eco de Navarra”, da cuenta en un relato de un viajero en un mercado de Lisboa,  donde   pudo ver la venta de grillos “ Me llamo la atención, por lo simple, el ver vender por cientos grillos vivos. Hay en el mercado grandes cajones con innumerables grillos… Los niños asomaban sus cabezas en el cajón, ven cantar a veinte o treinta y eligen el que más le agrada. Se saca el elegido de entre la multitud, se le coloca en una bonita jaula de alambres, se paga cien reis y se  lleva a casa a este cantante de primavera para que de serenatas a los vecinos.”  En  Córdoba, en 1924,  el  diario citado, también cuenta como se vendían los  grillos, por  los vendedores de pájaros   de la Plaza de la Corredera.  “En la estación estival sustituían dichas aves por los insectos, sin que tal cambio disminuyera los productos del negocio, a pesar de que un grillo solo valía un cuarto y medio de real cuando se compraba también la jaula.”    Para los niños, los grillos se convertían en auténticos tesoros “ Los muchachos hacían tratos, muy curiosos con los grillos, solían cambiar los que cantaban poco no por otros mejores si no por un trompo o una estampa.”




 Para rematar la faena,  se habían inventado las Grilleras, pequeñas jaulitas donde eran puestos en cautiverio.   A estas mascotas, se les alimentaba con   hojas de lechuga o  trocitos de pepino y se disfrutaba de su particular canto, colgándolos en las ventanas  y balcones de  patios y calles. Estas jaulas   se hacían en diferentes materiales, bien por los propios niños o por pequeños artesanos. En Córdoba “ Los muchachos habilidosos se construían las jaulas para los grillos, unas diminutas jaulas de caña o alambre y los que no sabían fabricarlas comprabanlas a otros chiquillos. Los hojalateros vendían unas jaulitas que pudiéramos llamar de lujo con formas caprichosas y pintadas de vivos colores. “ También comercializaron grilleras  las alfarerías,  hechas de barro cocido  o las ferreterías o pajarerías, hechas   en  plástico en la década de 1960.  Gabriel Picón  Artés, de Alhama de Almería, cuenta como fabricaban sus propias jaulas con trozos de penca (hojas de las chumberas)  que cortaban en forma de cuadrado y donde clavaban trozos de caña rajada, formando una cabaña donde encerraban al grillo.  Carmen Muñoz Barrajón (Almagro 1933-) , recuerda las grilleras,  en casa de su abuelo, realizadas en latas viejas a las que se les hacía agujeritos de ventilación y un gancho para colgarlas.

Las Grilleras del Museo Etnográfico  de Terque, están hechas artesanalmente con madera y alambres, sus forma reproducen  las jaulas de pájaros y perdices . Su dimensiones  son pequeñas, 8 x 6  cm. 9 x 7 cm. y 7 x 6 cm. Llevan una puertecita para introducir al “reo”. 



En China,  desde la antigüedad, a estas mascotas cantoras se les consideró  símbolo de la buena suerte. También fueron muy populares las luchas de grillos.
El ambiente que se creaba en las casas con estas mascotas, no era del todo idílico “ Las casas donde había muchos niños solían reunirse un número de dichos insectos tan considerables que causaban grandes molestias al vecindario y las mujeres para evitarlos, recurrían a un procedimiento infalible, matabanles con aceite los elitros y así evitaban que su roce produjera ruido.  Manuel Rodríquez de Benahadux, recuerda como le gustaba soltarlos por su casa para oírlos cantar. Ángel  Cantón de Terque, recuerda que una broma   popular entre los niños era meter grillos  en las casas, para que a medianoche comenzarán a martirizar el sueño de sus moradores. Con   la expresión  Jaula de Grillos,  también  nos referimos también a un lugar ruidoso, donde hay un gran jaleo y alboroto.





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