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sábado, 1 de diciembre de 2012

Jugando a hacer la colada con un cocio




1. El Cocio 

Durante este mes, nuestro Blog, irá presentando  a manera de catalogo algunas de las piezas que figuran en la exposición El Juguete Tradicional y Artesano en la provincia de Almería
que se inaugurará el 15 de Diciembre en la Cueva de San José de Terque.



Jugando a hacer la Colada con un Cocio

Es el juguete más antiguo de la exposición  y perteneció a la niña  de Terque, Encarnación Sánchez Martín. Esta datado en 1875.
Las niñas jugaban a ser mujeres, hacer comidicas, cuidar de sus muñecos o imitar el lavado de la ropa. Con  este cocio de juguete las niñas de Terque aprendían a hacer la Colada

Una de las técnicas  tradicionales empleadas  en el lavado de la ropa era la llamada colada.
El diccionario define la colada como  la acción de colar la ropa o la lejía  en que se cuela la ropa.  En Terque, la lejía   para la colada se obtenía de las cenizas  resultantes de quemar los sarmientos   de las parras. El objetivo de la colada era la desinfección de la ropa blanca.
Como nos cuenta Presenta Solbas de Terque, el primer paso en la colada  era lavar la ropa  “La ropa se lavaba en la fuente, primero se le daba un primer jabón y se aclaraba y se le daba un segundo jabón y se dejaba secar con él.”
La ropa se llevaba de nuevo a la casa,.y en la cocina, junto al rincón se hacia el siguiente paso  “Había unas vasijas grandes, como  unas orzas, que se llamaban cocios, con un agujero o pitorro  por bajo,  donde se metía  esa  ropa para desinfectarla.

 Se calentaba agua en el fuego en un bidón grande o en una caldera. En la parte de arriba de la orza se ponía un trapo de  lienzo y luego otro de saco o jarapa como si fuera una tapadera. Encima se ponía ceniza de la que se había extraido al quemar los sarmientos y se echaba agua  hervida, ese agua pasaba por ese filtro.  Se dejaba la ropa en el cocio toda la noche. Por la mañana se  quitaba el tapón de abajo para que  se vaciara o o se sacaba el agua con  un cazo de cobre.
Se quitaban los lienzos con cuidado de que no se llenara la ropa  y se llevaba al lavadero,  allí se aclaraba, le ponían un poquito de añil, de azulete como le llamaban y se tendía. La ropa  quedaba blanca como la nieve y desinfectada. Las coladas dejaron  de realizarse en la década de 1920 con la llegada de las lejías industriales.






En las fotografía podemos ver  los dos  cocios excepcionales  de las colecciones del Museo de Terque, ambos proceden de Terque, el  primero es un cocio  donado por Gloria Rodríguez y en el que su madre Encarnación García  Berenguel hacía la colada a principios del XX. El segundo, es el juguete que  presentamos.

Ambas piezas aunque de diferente tamaño tienen idéntica forma y decoración y  proceden probablemente de las alfarerías del pueblo cercano de Alhabia,  Su cuerpo es ovoide y de base plana, presentando dos asas de orejas opuestas  y situadas por debajo del borde.                
Su boca es muy ancha y  presenta en la zona  cercana a  la base un pitorro de desagüe. Se adornan con un cordón digitado a la altura de la panza y una cenefa de ondas incisas  a la altura de los hombros. Dimensiones: Cocio: altura 50 cm.  diámetro máximo 40, diámetro de la boca 33, diámetro  de la base 16 cm. Juguete. altura 16 cm. diámetro máximo 15, diámetro de la boca 10 cm., diámetro  de la base 9 cm.
 Paca Romero  de Alhabia recuerda un dicho relacionado con la forma de los  cocios. Cuando alguien era regordete y de baja estatura se decía “parece un cocio sin pita.”





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