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martes, 4 de diciembre de 2012

Jugar a disfrazarse: el traje de hoja de caña


3. Jugar a disfrazarse: el traje de hojas de cañas y los pitos de caña




La transfiguración de los niños a través del disfraz, fue otra manera de jugar.  La ropa  antigua o en desuso de los arcones y armarios, podía subir a la categoría de juguete. Otra manera de disfrazarse, era echando mano de materiales naturales como los trajes realizados con hojas de caña en Alhabia o Terque.

Otra pieza de esta exposición es esta fotografía, esta   tomada en Alhabia un 30 de mayo de 1948,  en la Avenida Federico Romera, junto a la Aduana.  Se celebra el Día de San Fernando, patrón del Frente de Juventudes. Sección de Falange, creada en 1940, y cuyo objetivo era el encuadramiento y adoctrinamiento político de los jóvenes. Las llamadas Falanges Juveniles de Franco se  organizaban en tres categorías, según edades: los llamados Flechas, Cadetes y Guías. En Alhabía, estuvieron dirigidas por el farmacéutico Francisco Sánchez Yebra.

La preciosa fotografía nos muestra la celebración de la Diana, que abría el día de fiesta. Junto a los Flechas vestidos con sus uniformes, vemos a un grupo de Cabezudos, -no falta el mismísimo diablo-, ataviados con antiguos trajes de mujer que debieron salir de algún baúl y a un grupo de niños vestidos con trajes hechos de hojas de caña. Con la punta de la hoja se iba haciendo una trenza, a la que se iban uniendo hojas formándose un turbante para la cabeza, una especie de capa que caía desde el cuello y una falda. Realizados también de caña, vemos los pitos, que fabricaron para acompañar a los cabezudos a falta de banda. Los pitos, se hacían con un trozo de caña fresca y verde, en la parte superior se le hacía una boquilla para soplar, luego se hacía con cuidado un agujero hasta llegar al fino telo, que era lo que hacía sonar el pito, al final el canuto se cortaba en tiras . Si se rompía el telo se le pegaba papel de fumar. Entre los niños, se reconoce a Juan Gómez, Gumersindo Orta, y Juan Núñez.

 Paca Romero, recuerda los actos de aquel día, la alegre diana, los concursos de la tarde: carreras de sacos o comer chocolate con los ojos tapados. Por la noche el pueblo se reunió en la plaza, en un gran corro, se contaron chistes, se recitaron poesías, y se hicieron pasos cortos de teatro. Terminó el día, en un fuego de campamento en el que se ofreció una corona de laurel y se rezó la oración de José Antonio.
La fotografía la conserva el Museo Etnográfico de Terque en un positivo en papel fotográfico de 6,5 x 9 cm. lleva en el reverso el sello de Laboratorio Apoita de Almería, donde fue revelada.


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