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jueves, 26 de noviembre de 2015

Cada objeto una historia. El bote de Polvos de talco Gal

Cada fotografía, cada objeto, arrastra tras de sí una hermosa historia, que la mayoría de las veces ignoramos. Esta imagen de una niña desnuda colocada entre cojines, con un bote en la mano, guarda  el recuerdo de una campaña publicitaria. 




En 1934,  la casa  de perfumería Gal de Madrid, lanzó una campaña para difundir  hábitos higiénicos y el consumo de sus Polvos de Talco Gal. Esta, consistió en un concurso  de fotografías  dirigido a los orgullosos  padres de niños de ambos sexos menores de dos años.




En las bases del concurso se pedía una imagen del niño desnudo, con la  condición necesaria que el niño tuviera en la mano o junto a sí, en lugar bien visible, el bote de Polvos de Talco Gal. La fotografía podía estar hecha por un aficionado o profesional.

 La campaña fue un éxito pues se admitieron a concurso 3787 fotografías de toda España. Entre los seleccionados se  repartieron  3000 pesetas en premios, otorgándosele al primero y segundo 1000 y 500 pesetas respectivamente, y otros premios menores que incluían lotes con  6 botes de polvos de talco. 
El resultado se dio a conocer en noviembre de ese año, tanto en  prensa escrita, como el ABC y en espacios radiofónicos. Entre los premiados figura el niño Francisco Montero de Almería y la niña que vemos en la fotografía Carmen Muñoz Barrajón de Socúellamos (Ciudad Real)

En la imagen el bote de Polvos de Talco Gal de las colecciones del Museo Etnográfico  de Terque




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