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lunes, 23 de noviembre de 2015

El Museo de Terque lleva la exposición el Juguete Tradicional a la Biblioteca Villaespesa de Almería

El  miércoles 2 de Diciembre  se inaugura en la  Biblioteca Pública Villaespesa de Almería  la exposición temporal  

El Juguete Tradicional y Artesano de la provincia de Almería”.

Esta  muestra de producción propia del Museo Etnográfico de Terque, cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Terque
La exposición estará abierta  hasta el 15 de Enero de 2016.
 




El Museo Etnográfico de Terque continua con la labor de dar a conocer sus colecciones y trabajos de investigación a través de  sus exposiciones temporales  por toda la provincia.   Esta exposición ha permanecido en el Museo de Fondón durante todo el 2015.


Un juguete es cualquier objeto que el niño utiliza para jugar, sólo se necesita, que éste decida  elevarlo a esa condición.  Una piedra, un botón,  una hoja de caña, una moneda,   pueden ser un juguete.
En  los tiempos del juguete industrial y tecnológico, el Museo Etnográfico  de Terque, vuelve la vista atrás, a un tiempo donde los juguetes tradicionales y artesanales tenían  un  lugar preponderante.  Estos juguetes son hoy, cada vez más anecdóticos, casi están ya, en el nivel del   recuerdo y la nostalgia.
Juguetes tradicionales,  que han pervivido durante varias generaciones. Juguetes  de  fabricación y manipulación sencilla, realizados por los propios niños, por sus familiares o por algún artesano.
Son pocos los juguetes tradicionales antiguos que se han conservado. Estaban realizados con frágiles materiales y pensados para un uso efímero. Por esta  razón, la mayoría de los más de 150  juguetes que presentamos  en la muestra están realizados en fechas recientes, por esos “niños grandes” que han querido recordar y participar en el concurso que convocó el Museo Etnográfico en 2012. También son fruto del trabajo de años de búsqueda e investigación por toda la provincia  que han ido enriqueciendo sus colecciones.
 Los juguetes se acompañan en la exposición con las fotografías realizadas para esta muestra por los fotógrafos Antonio Berenguel Valverde y José Carlos Castaño Muñoz. Los niños jugando  con los juguetes son los protagonistas de estas imágenes.




Aunque en  la categoría del  juguete  tradicional predominan los realizados por los propios niños o su familia, son destacados los juguetes salidos de las manos de los artesanos: piezas  en barro cocido realizadas por los alfareros, juguetes de hojalata de los hojalateros,  juguetes de madera de los  carpinteros,  o algunos  trabajos artesanales de fragueros o artesanos del  mimbre. 
Entre los materiales usados por los niños encontramos ejemplos del reino vegetal, mineral e incluso animal. Estos, van estrechamente ligados  al medio físico, -los juguetes de caña eran  muy frecuentes en Adra,  donde abundaban los cañaverales-, o al cambio estacional, cazar grillos  y meterlos en los grilleras era propio de los meses de verano.
Otros juguetes proceden de materiales  desechados, que son reciclados.  Los trozos de alambre, abundantes en nuestra comarca parralera,  podían transformarse en un caballito de alambre. Las moles de hierro de los barriles de uva, en aros para ser corridos con guías de alambre.   Los fragmentos de un plato o un cántaro   podían servir para hacer “casicas”.  En ocasiones materiales de la naturaleza y reutilizados son combinados en un mismo juguete. 
Otros juguetes van ligados a festividades, como los caballicos de San Marcos de Adra,  las zambombas en Navidad, los juguetes de hoja de palma del Domingo de Ramos o los disfraces de carnaval.
El juguete tradicional  es  también “espejo” del mundo de los adultos, de su  mentalidad social, de la vida cotidiana. Los niños cazan con escopetas de caña, juegan a la guerra con arcos y flechas. Las niñas  cocinan con sartenes de hojalata y  aprenden  a cuidar con sus muñecas de trapo. 

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Artesanos
De las manos de los artesanos salieron algunos de los juguetes tradicionales más populares. Se vendían en sus talleres, en tiendas, en ferias o mercados o incluso por las calles.
Juguetes de madera,  como los que realizaban carpinteros  como Antonio Padilla en Laujar o como Diego “el Pobre”,  de Terque. Este último  tenía en los años veinte, una pequeña carpintería.   Emilia Ruiz (Terque, 1915) recuerda  como “Cuando iba a llegar la Feria de Huécija,  los preparaba para venderlos.  En vísperas de la feria íbamos a  comprarle alguno, una cantarerica, una cunica, mesas y sillas, cosas pequeñas eran sus juguetes."
Juguetes de barro salidos de las alfarerías de Alhabia, Benahadux o Sorbas: huchas, jarras, cántaros, platos o ollas, para jugar a las comidicas.   Las canicas  de barro,  que hacían en la alfarería de Benahadux. Las zambombas de la alfarería de los Molinos, en Almería.
Paca Romero (Alhabia 1937),  recuerda lo  feliz que  le hacía, en los días de Navidad,  la llegada de Custodia -  abuela de los alfareros- que era comadre de su abuela. Traía unos  “cacharricos” para que se los pusiera a sus nietos  por Reyes. 






De hojalata, como los realizados por los hojalateros. Antón  Cortés Torres, de Purchena,   todavía hoy fabrica  juguetes como  sartenes, trébedes, badilas o candiles. Artesanos del alambre, Manuel Rodríguez (Benahadux 1944) conoció  a “Juanico el de las Camicas.” Con la ayuda de unas tenazas, trabajaba el alambre, haciendo borriquillos, camillas, bicicletas o cepos para los pájaros. Hechos con gran perfección los cambiaba o vendía a peseta por los pueblos del Bajo Andarax en los años 1950. Otro era el “Pollillo de Benahadux” que también hacía cepos para los pájaros. Juan García Gutiérrez,(Terque, 1913) recordaba "De los pocos juguetes que recuerdo era un carrito de alambre que me hizo Agustín el fraguero. Al carrito enganchaba mi perro "El Terrible."




Fotografía de Jose Carlos Castaño Muñoz





Cometas
Volar cometas en la Era del Pingurucho o en las Eras del Calvario era uno de los juegos preferidos de los niños de Terque. Emilio Martínez Porras (Terque, 1920) cuenta como en las tardes de primavera, cuando levantaba el aire se podía ver lanzar las cometas a los muchachos, ya que éste fue un juego, sobre todo de niños.
Se hacían cometas con formas distintas: “la Bacalá” que recordaba la forma de este salazón, “la Luna”, “el Barrilete” con forma de barril, “la Estrella”, o “el Chucho” la más sencilla de todas, que carecía del marco de caña. Las cometas las fabricaban los propios niños. El armazón o “marco” se hacía de cañas partidas por la mitad y atadas con guita. Sobre él, se pegaban papeles de colores o trozos de periódicos con una masilla hecha de harina de trigo.




Juguetes espejo de la vida
Jugar,  muchas veces  es representar  el mundo de los adultos. Los juguetes tradicionales, muestran a  escala reducida esta vida real. Las niñas juegan a ser madres y amas de casa. Los juguetes reproducen todas las faenas domesticas: Una pila de lavar que el albañil Guillermo García elaboró con cemento para su hija. Una anafre de hojalata, realizado por un hojalatero con una lata de leche condensada. Un recogedor y un cubo de madera. Una fresquera con madera y alambre. Un cocio, para hacer la colada. Este, es el juguete más antiguo de la exposición,  y perteneció a la niña  de Terque Encarnación Sánchez Martín. Esta dotado en 1875.
Cajitas de uva, que Manuel Villegas de Berja  hacia para sus hijos en su taller de carpintería de platos de uva. Una carretilla de madera, para trasportar piedra. Manuel Rodríguez (Benahadux 1944)   cuidaba las cabras de su padre en la sierra de Benahadux, para distraerse hacía hondas de esparto con las que lanzaba piedras. Espadas de madera para jugar a las guerras.
Los niños debían aprender a ahorrar. Las huchas fabricadas por los alfareros son otro juguete.  Un ejemplo, en la exposición, es  una hucha, utilizada y rota,   procedente de Alhabia con la inscripción  “Hucha de Yitica  ( Anita Sánchez Yebra)  con dinero de mama  ( Carolina Yebra Rittwagen) 5- V- 1959.”


Juguetes pala lanzar.
Son numerosos los juguetes tradicionales,  cuya esencia era lanzar  o impulsar  un objeto. En muchos casos,  estos ingenios tenían como fin cazar  pájaros o hacer “guerras” con otros niños. Tirachinas para lanzar piedras, con ramas. También se hacían tirachinas con una botella de plástico de la leche o la lejía y un trozo de globo.
Arcos con cañas o ramas, que lanzaban  flechas de caña o juncos en Benahadux.  Escopetas de caña  en Alboloduy, que lanzaban piedras.  Ballestas con tablas, una cámara como elástico y flechas de junco. Cerbatanas de cañaveras con munición de garbanzos en Adra.  Pistola de grillo  con las pinzas de la ropa  para abatir salamanquesas en Terque
Aviones realizados con dos pinzas de la ropa y palos de polo. Pelotas de trapo,  volanderas,  trompos,  o la paleta  y el trozo de madera con  los que se jugaba al “Boli.”




Juguetes para correr  y arrastrar
En Adra, cuando llegaba San Marcos, los niños con ayuda de los mayores construían “ El Caballico” La cabeza era una silueta de cartón o chapón, el cuerpo del caballo una cañavera o un listón de madera. Se decoraba con tiras de papel de seda de diferentes colores y a trotar.
En Alhabia y Terque,  “Los Carriulos” hechos con ruedas y volante de alambre y cuerpo de  caña. Francisco Herrada de  Bentarique, le hacía a sus hijos cochecitos de alambre y un mango de  caña para dirigirlos.
Zancos hechos  de cañas largas y  para apoyar los pies un alambre, que  se liaba con un trapo para no clavárselo. Otros con latas  donde se apoyaban los pies y atravesadas por guitas o alambres para  cogerlas.
Una patineta con una tabla  y unos cojinetes reutilizados como rueda, para lanzarse por las cuestas. Un patinete de madera. “Carreras de  Aros”  con llanta de bicicleta y una guía de alambre. Manuel Rodríguez  (Benahadux 1944) recuerda como se fabricaba un coche con un trozo de penca, dos carretes de hilo y unas gomas, que al desliarse hacían avanzar el coche.
 Juguetes para ser arrastrados  con cuerdas, como trenes o carros realizados con latas de conservas o cajas de zapatos  o madera .




Muñecas
Muñecas   de trapo hechas por las propias niñas o sus madres.  Herminia Martínez  de Campillo de Purchena, recuerda las muñecas que se hacían con las panochas, las hojas era el vestido y  el pelo la melena.  Las  pequeñas muñecas de Encarnación Navarro  de  Vélez Rubio con  un garbanzo por cabeza  o la muñeca de trapo dentro de una caja de zapatos de  Obdulia  Valverde  de Alboloduy.  También era frecuente la confección de trajecitos para las muñecas.







Divertimentos
Pequeños objetos  se convertían  a través del tamiz de la imaginación en  un  motivo de juego. Con las hojas de la caña,  doblándolas y entrelazándolas  se hacían  unos curiosos barquitos.
En Adra, con el cuerpo interior de las panochas de maíz,  se jugaba a los llamados “Castillos de Poliores”  entrecruzándolos se competía a hacer la torre más alta. Con las hojas de  las palma del Domingo de Ramos, los niños y adultos de Terque realizaban pequeños juguetes:“Piñas”,“Gatos”,“Lagartos” “Farolicos” o “Pelotas.

Con las cajas de cerillas recortadas, los niños jugaban a “Los Santos”. Con las perragordas  en Benahadux se jugaban  a “Sacar Mierda del Hoyo”. En un  agujero se colocaba la perragorda, lanzándo  piedras hasta sacarla. Juego parecido se realizaba con botones. En Adra,  se reutilizaban las chapas de las botellas de cerveza o refrescos, para el “Juego de las Chapicas”. Se aplastaban hasta dejarlas planas, se marcaba un triangulo en la tierra donde se ponían las chapas y desde una cierta distancia se lanzaba una “charpa” piedra plana para sacarlas. En Pechina, Juan Cruz iba a los bares a pedir las botellas de gaseosa rotas -los antiguos boliches-, así se sacaba la bola de cristal, que se reaprovecha para jugar a las canicas.

 En Alhabia, Paca Romero cuenta como un libro se transformaba en un juguete"Un juego que hacíamos con los libros de la escuela era adivinar el número de ilustraciones o santos, como le decíamos,  que llevaban las páginas. Una señalaba una página, entreabriéndola y preguntaba a otra: ¿Hay santos? ¿Sobre cuántos?. Si acertaba ella pasaba a preguntar.”


En Lubrín, Rosa Pérez recuerda el “Juego de los Tesoros “ Un día nos íbamos a los cerros que rodeaban el pueblo , una vez allí nos dispersábamos para no ver lo que hacían los otros .Con materiales de desecho que encontrábamos: trozos de vidrio de colores , de cerámica de platos rotos , hojas secas o verdes , flores  etc..., o bien como otros que llevábamos de casa  restos de juguetes , cromos ,cosas pequeñitas curiosas , construíamos una composición que resultara bonita disponiendo los materiales  con armonía  y buen gusto. Hacíamos un agujero en la tierra , una vez colocado todo lo cubríamos cuidadosamente con un trozo de cristal roto y se le ponía tierra encima , dejando el suelo tal como estaba. En ocasiones ,las menos , se nos ocurría poner una moneda de una perrilla  y ese seria el tesoro mas valioso. Pasados unos días íbamos a buscarlos  y tratábamos de encontrar los de los demás. “
En Adra un niño recuerda como en  la década de 1930, se fabricaba un borriquito con un ladrillo, al que colocaba el cuello de una camisa como serón.  Las Herraduras desechadas, también servían para lanzarlas  sobre un palo que se clavaba en la tierra. 


Musicales
El objetivo de los juguetes musicales, no era otro que el hacer ruido, sin más pretensiones. Silbatos hechos por los niños con un hueso de albaricoque. Silbatos de hojalata   realizados   por hojalateros o  pitos de caña como los que realizaban los niños de Alhabia y Terque.   Por Navidad  las Zambombas  o las Cañarracas de Adra. Una caña partida por el centro y atada que al agitarla provocaba el sonido.




Disfraces
La transfiguración de los niños a través del disfraz, fue otra manera de jugar.  La ropa  antigua o en desuso de los arcones y armarios, podía subir a la categoría de juguete. Otra manera de disfrazarse, era echando mano de materiales naturales como los trajes realizados con hojas de caña en Alhabia o Terque.






Animales
Los animales  también podían  transformarse en juguetes o victimas de los juegos.  Jacinto  Gil Ayala de Bentarique, recuerda las luz de las luciérnagas que su padre  recogía en los parrales  y que le llevaba metidas en una caja de cerillas. Gabriel Picón  de Alhama, cuenta  como cazaban grillos y como fabricaban sus propias jaulas con trozos de penca (hojas de las chumberas)  que cortaban en forma de cuadrado y donde clavaban trozos de caña rajada, formando una cabaña.   Otras  mascotas eran los mochuelos que los niños cazaban y criaban con saltamontes y lagartijas.


Exposición   temporal: “El Juguete Tradicional y Artesano de la provincia de Almería”
Biblioteca Pública Francisco Villaespesa de Almería

Del 2 de Diciembre de 2015  al  15 de  Enero de 2016 

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