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lunes, 14 de diciembre de 2015

A pedir el Aguinaldo








El aguinaldo o "aguilando"


Sebastián de Covarrubias en 1611, definía en su diccionario el término aguinaldo  como " lo que se presenta de cosas de comer o vestir por la fiesta de Pascua de Navidad."
Mesonero Romanos en 1851, habla de que  "Con la voz aguinaldo, designamos generalmente todos los presentes que se hacen desde la víspera de Navidad hasta la Epifanía, y que ésta es costumbre bastante general. Tenemos ocasión de lucir nuestra generosidad pocos días antes, en las dádivas llamadas de aguinaldo con que solemos endulzar la memoria del nacimiento de nuestro Redentor."[1]

Encontramos varias formas de pedir el aguinaldo o gratificación de Navidad, unas relacionadas con el mundo del trabajo y otras con un carácter más festivo o religioso.

Era costumbre, que algunos oficios que desempeñaban su trabajo de casa en casa o prestando un servicio en la calle, como el  aguador, el cartero, el basurero, el barrendero la lavandera o el lechero aprovecharan estas fiestas, para pedir el aguinaldo.  Este se  solicitaba con el reparto de papeles o tarjetas de felicitación. En ellas se reproducen imágenes de los trabajadores realizando su labor y  adornadas con motivos navideños, un nacimiento, un paisaje nevado o turrones. En el reverso aparecía la felicitación, escrita  con unas estrofas.
"... Ahora es el cartero con su correspondiente decimita en papel amarillo...
... entro en la peluquería. La fatal bandeja con las tarjetitas al cromo y un soneto de quince versos."[2]
Esta costumbre de los aguinalderos se recoge con un tono de humor en 1902, en la revista Nuevo Mundo: " La costumbre de pedir aguinaldo se generaliza de tal manera, que ya no es posible pasar tranquilamente estos días felicísimos de la Pascua.
... lo peor del sablazo es que ya no se contentan con la consabida frase -El sereno, el cartero, el repartidor les desea a usted muchas felicidades en las presentes Pascuas. Esta lacónica, aunque expresiva frase, ha caído en desuso, y hoy en día lo corriente es pedir el aguinaldo en verso, no importan los ripios."[3]



" El pobre pavero
 da las felices  Pascuas
al caballero"[4]

Un ejemplo de estos versos de aguinaldo son estas estrofas de una tarjeta de 1962.

"Con incansable desvelo,
con mi riego y mi escobón
recorro la población
calle arriba, calle abajo
y gracias a mi trabajo
andáis como en un salón.

Desde mi humilde servicio
os felicito sincero.
Y si me hacéis beneficio,
gracias mil.
El barrendero."



 
En 1888,  en un articulo de la Crónica Meridional de Almería, se   relataba  como  un extranjero  llegado a nuestra capital se había visto sorprendido por la costumbre del aguinaldo "... decía el extranjero, yo que ignoro lo del aguinaldo, me levanto esta mañana después de no haber podido dormir en toda la noche por el maldito ruido, voy a salir y empiezan a  felicitarme el criado, los mozos de comedor, el portero, el repartidor de periódicos, los chiquillos, los betuneros, el municipal, el sereno... todo el mundo, en fin ¡que gente más cortés! dije, pero ¡ah! que no sabía que tanta finura iba encaminada a sacarme los cuartos honrada y valerosamente.
En mi país no ocurre nada de esto..."[5]  


Esta costumbre se mantuvo en España hasta bien entrados los años 70 del pasado siglo y fue perdiéndose  en unos casos por la desaparición de algunos de estos  oficios como los, pregoneros o serenos, y en otros casos, por los  rápidos cambios de hábitos y costumbres. Cambios económicos y sociales que han traído, mejores salarios, relaciones más impersonales, el cartero deposita las cartas  en el buzón,  nuevas  formas de vender y comprar, el lechero ya no lleva la leche de casa en  casa.  Eran tiempos duros en los que el jornal difícilmente llegaba a final de mes y en muchos casos se vivía de lo fiado en las tiendas. Estos trabajadores no perdían la oportunidad, de recibir esta pequeña atención de sus vecinos  y su aguinaldo era una costumbre más.  


 

También  desde en 1672, encontramos en Almería testimonios de las gratificaciones laborales que se tenían con los trabajadores por Navidad. Ejemplos son estas gratificaciones que conceden el Ayuntamiento de Almería en el primer caso y el hospital en el segundo.  " ... zinquenta reales por los mesmos que por decreto de la ziudad de beinte de dixiembre del año pasado setenta y dos  pagó a Martín García vezino de esta ziudad y maestro de esquela de enseñar muchachos, de aguinaldo.. "[6]
" gratificaciones... por Pascua de Navidad al médico y zirujano y demás dependientes del Real Hospital..."[7]
 
 Otra variante en la forma de pedir el aguinaldo o gratificación de Navidad,  era la que se  realizaba por las llamadas Cuadrillas, grupos de vecinos que en los días de Pascua salían  acompañados de panderetas, bandurrias o zambombas cantando coplas o  villancicos. Recorriendo las casas del pueblo  iban cantando y  eran agasajados con mantecados, productos de la matanza o anís. Esta costumbre se da en varias comarcas de Almería, Granada o Jaén. 

Otras cuadrillas que pedían el aguinaldo, eran las llamadas Cuadrillas de Animas.
El culto a las Animas del Purgatorio,   tenía uno de sus días importantes  en Navidad. Las hermandades de Animas que había en cada pueblo organizaban  una serie de actos para recaudar fondos. Recorrían  el pueblo  cantando unas coplas y los vecinos los  convidaban y colaboraban con   productos del campo y la matanza que posteriormente eran rifados.
En Velez Rubio, la cuadrilla que pedía el aguinaldo lo formaban varios músicos entre los que estaba el mayordomo, el mochilero y el guión.



La Tambora de Alboloduy



En 1865, el Ayuntamiento de Illar animaba  a sus concejales a que el día 27 de Diciembre acompañaran a las cuadrillas de animas "que piden la limosna de las animas"[8]
En Alboloduy, la canción que se canta  todavía dice entre otras estrofas:

"A las Animas Benditas
en la puerta las tenéis
que vienen muy necesitadas
a que limosna les deis....

El aguilando real
son tres libras de tocino
y cuatro de longaniza
y media arroba de vino"[9]


 

El Aguinaldo de los Guardias Municipales

En la  España de los años 1950 y 1960, el parque automovilístico va en aumento, apareciendo en  los cruces más transitados de  las ciudades, los guardias municipales  de tráfico. El popular aguinaldo también era recogido por estos servidores públicos.  Las fotografías del guardia con “su orinal” en la cabeza rodeado de botellas y regalos se repite en todas las ciudades españolas. La popular  moto Vespa y sus club no podían faltar en estos días, al reconocimiento del sufrido guardia.  
La imagen nos lleva a  Almería a 1959. En la Plaza Emilio Pérez un guardia municipal,  ordena el tráfico y recibe la felicitación y aguinaldo de un motorista del “Club Vespa” de Almería. Las botellas que recibe llevan atadas  a su cuello unos globos  con publicidad de Vespa. El periódico “Yugo” de Almería,  el  27 de Diciembre del año siguiente   nos presenta una imagen parecida   “Con motivo de las actuales fiestas Navideñas, los vespistas almerienses al igual que los de toda España, pues ya es costumbre que la gratitud ha impuesto, han hecho importantes regalos a los  guardias municipales que regulan la circulación en las vías céntricas de la capital, comestibles, golosinas, vinos y licores y multitud de globos… organizándose una vistosa comitiva en la que figuraban numerosos vespistas.”
La fotografía, junto con otras tres instantáneas  fueron tomadas por el fotógrafo almeriense  de prensa Ruiz Marín y las conserva en su archivo Fernando Díaz.





[1] MESONERO ROMANOS RAMÓN. 1851. Escenas Matritenses. Madrid. Imprenta de Gaspar y Roig
[2] La Crónica Meridional. 28 Diciembre 1877
[3] Nuevo Mundo. 1 Enero 1902
[4] La Crónica Meridional  28  Diciembre 1877
[5] La Crónica Meridional.  25 Diciembre 1888
[6] Archivo Municipal de Almería Leg. 10. Doc.12 1672
[7] Archivo Diputación de Almería Sg. 131 B. 27 Junio 1786
[8] Archivo Municipal de Illar  Actas Capitulares  26 Diciembre 1865
[9] MATARIN GUIL M.F.,  ABAD GUTIERREZ J. Etnografía y Folklore en un medio rural. Alboloduy.  Instituto de Estudios Almerienses. 1995.

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