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martes, 22 de diciembre de 2015

El Gordo de la Navidad cayó en Almería en 1896


Hoy estamos contentos por que el Gordo de la Navidad 
ha caído en Roquetas de Mar. 
En 1896  Almería también se llenó de alegría con el Gordo del Sorteo de Navidad.



Fotografía de los afortunados de 1896



La Pascua de los 12 millones de reales.
Almería 1896.

 Texto literario de Alejandro Buendía Muñoz
Director de los Museos de Terque

A los calendarios y almanaques les quedaban ya pocos días para dar el último suspiro del año.
El  cielo estaba despejado, la ciudad despertaba con un sol espléndido,  parecía que los pasados días de viento habían  arrancado  todas sus penas acumuladas, incluso a los más desdichados. La pobre Almería veía secarse sus parrales a manos de la Filoxera, la triste España  perdía a sus hijos en las guerras de Cuba y Filipinas,  pero aquella mañana   solo se esperaba la Pascuala Felicidad.

Era el tiempo de comer y beber, de regalos y aguinaldos, de cantar y reír, de salir al campo con la familia. Los nacimientos en las casas, las calles llenas de panderos y zambombas, de  paveros y turroneros. Tiempo de caridad, de acordarse de los más pobres y de esperar que la fortuna, se acordara de que en el  bolsillo  de cada uno iba una  participación  de  la Lotería de  Navidad. 

Desde que el 18 de diciembre de 1812,  se celebrara el primer sorteo extraordinario de Navidad, la mayoría de los  españoles y de nuestros paisanos soñaban con  ser los afortunados del deseado Gordo.
Aquella mañana, en la Casa de la Moneda de Madrid, los números  giraban  en el bombo  y las manos inocentes de los niños del hospicio iban tomando las bolas que iban saliendo.

No era el día 28 para que fuera una inocentada, y menos por telégrafo: ¡El Gordo en Almería!, ¡el primer premio al número 8669, con sus doce millones de reales lo habían vendido en Almería!.  

Cuando  en las oficinas del periódico “La Crónica Meridional  recibieron la noticia todo fueron gritos y prisas. En unas horas,  se sacaba un  número extraordinario que hacía volar la noticia por toda la ciudad.  Hubo  felicitaciones, desmayos,  caídas y  carreras a comprobar la participación.  Algunos, como Francisco Cano, quisieron compartir su abundancia   repartiendo  en su casa  más de 500 libras de pan  entre los pobres.

Los diez décimos del número habían salido de la administración nº1 de Almería, la   llamada del Rostrico, por estar situada en dicha calle, propiedad del lotero D. José García Ramírez. Pero sus manos,  no fueron quienes vendieron los billetes, sino las del ciego Andrés Ponce Sánchez, que se ganaba la vida como expendedor.

La vida,  trae esos días amables, que nos hacen olvidar las miserias diarias. Aquel día, no se hablaba de otra cosa. La felicidad corrió  por las calles de Almería desde el Barrio de las Huertas hasta la calle Real. El barrio de Regocijos hizo honor a su nombre, allí el carbonero Juan Plaza  había repartido  un décimo entre sus vecinos. Otro,   acabó entre la clientela del barbero José Navarro en la calle La Hermosura  y otro  en la carpintería de Francisco Contreras en la calle Real de Granada. Y así, como un desagravio a los más humildes  los reales  rodaron por toda la ciudad  entre  costureras,  carreteros, albañiles,  barrileros  o labradores.

El jolgorio,  explotó la noche del 23, cuando una manifestación espontánea recorrió  las principales calles de la ciudad.  Por la Puerta de Purchena pasó el ciego Andrés Ponce caminando al frente, cual diosa de la fortuna, pregonando el número premiado a grito herido. Aplausos y aclamaciones  a su paso, detrás, el batallón infantil tocando aires populares  y un gran gentío  cerrando la algarabía. 

Los telegrafistas de Almería no paraban de recibir y mandar telegramas. La noticia la recogieron todos los periódicos de España y hasta la revista ilustrada “El Nuevo Mundo”,  pidió a su corresponsal que mandara fotografías  de los agraciados.
Y así,  para que viera el resto de España los rostros  de los  afortunados,  se les convocó en el frontón de pelota Jai Alai a las doce de la mañana. El tiempo quedó detenido  ante la cámara del fotógrafo  Agustín Morales.  Más de cincuenta personas formaron el cuadro de la dicha, algunos con su participación en la mano.

La ciudad lo celebró con vino, anís, roscos y mantecados Se  afanó en comprar más lotería  y   en pedir a la Virgen del Mar que para el año siguiente se acordara  también de ellos.

En  la administración del  Rostrico siguieron vendiendo lotería  muchos años, hasta que en 1924,  volvió a  caer el tercer premio de Navidad en el número 07541, pero ésta, ya es historia para otro día.   
            


                             El  vendedor, el ciego Andrés Ponce y el lotero José García




  





  



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