ir aqui

lunes, 21 de noviembre de 2016

Lo innombrable





Lo Innombrable
La menstruación ha sido considerada desde la antigüedad como algo oscuro e impío. Algo guardado dentro del mundo femenino, que no debía ser ni nombrado. En la Biblia se dice “ Cuando la mujer tenga flujo de sangre y su flujo está en su cuerpo, siete días permanecerá apartada.”(Leviticos. 15.19). La mayoría de las  jóvenes no solían hablar de esto ni con las madres. Celia Cantón Rodríguez de Galáchar, recuerda  su primera regla a los 14 años Yo no le dije a mi madre na, antes daba mucha vergüenza decir todas esas cosas… yo me ponía mis trapicos y, luego iba a la balsa y los lavaba sin que me viera nadie”“ Yo nunca vi tendidos los trapos de mi madre.” En Terque, “Tener la cosa” no era estar poseída por un extraño ser, sino tener la menstruación.  También se decía “Me ha venido eso”  “ Ha venido la prima.” Carmen Salas de Pechina,  recuerda como a los trece años, y ante las irregularidades de sus primeras reglas, su madre la mandó al médico, acompañada de una vecina.  La niña, desconocía a lo que iba y menos aún entendió la conversación. “Que la niña no la ve” el doctor  respondió “Tendremos que mandarla al oculista”. Ante esta respuesta, la acompañante tuvo que hacer un esfuerzo y  ser más explicita.  Paca Romero, cuenta como en Alhabia a las jóvenes que les había venido la menstruación por primera vez, se le decía “Fulanica se ha caido ya del catre.” En 1926, la marca de compresas Kotex advertía en su publicidad en la Revista “Nuevo Mundo”: “No es fácil explicar esto pero las mujeres elegantes deben saberlo...”“Fácil de comprar en todas partes. Muchas tiendas lo tienen encima del mostrador. Usted no ha de decir, más que “una caja de Kotex”, y esto evita entrar en conversación con el vendedor.” En España, la marca Evax, comienza a publicitar las compresas, de una manera más abierta sobre 1971, llamando a las cosas por su nombre  “Para que nadie note que tienes la regla” y unos años después se consiguió que fueran autorizados los anuncios en   la televisión, no sin ciertos  incómodos silencios  entre los adultos de  las familias, poco acostumbradas a estos temas y menos  delante de sus hijos. Poco a poco los anuncios se fueron haciendo más explícitos.
Alrededor de la menstruación, la mujer tuvo que soportar numerosas supersticiones y creencias.  En  Terque, a las que tenían la regla, no se les dejaba mover la morcilla en la matanza pues se decía “que se rompían las tripas.”   En Almocita, tampoco se les dejaba bañarse esos días ni lavarse la cabeza. También  en esos días no se acudía a la peluquería pues se decía “que no cogía la permanente.”

Los  Paños Higiénicos
Los paños  fueron utilizados por las mujeres, para absorber el sangrado menstrual durante siglos. Estos trapos o paños higiénicos fueron utilizados por muchas mujeres de Almería hasta la década de 1960, en la que empezó a generalizarse el uso de compresas. Paca Romero,  recuerda como se compraba la “tela de esponja”  que era parecida a las toallas, las cortaba y cosía.  Eran trozos rectangulares, con esquinillas de tela y una cinta  en lazada en uno de los extremos,  por la que se podía pasar una cinta a manera de cinturón, como vemos en  la fotografía, en este antiguo paño de finales del XIX, de la Carolina Yebra.  También se vendían, ya fabricados como los que aparecen  en la revista  valenciana “El Reclam” en 1921 “Estuches paños higiénicos con cinturón” o  en el Catálogo   de Almacenes El Águila, de Almería,  fabricados  en paños de tejido ruso, con un cinturón. En 1950, Paca, recuerda cuando bajó a Almería a la Escuela de Mandos de Sección Femenina, ella llevaba sus  paños, pero no le dejaron usarlos. Esperanza Martínez Gracia (Cuenca 1927-) exguerrillera republicana en la zona de Levante- Aragón  a finales de 1940, contaba como se arreglaba en su higiene en los duros días de su lucha en la montaña. “Hacíamos un pocico en la tierra y con una piel de oveja adaptado en eso, allí pues a veces te servía para lavarte un poco y sobre todo para lavar la ropa con aquella, pues fíjate qué lavados serían, lavado para lo tuyo personal… cuando el asalto al campamento yo tenía paños higiénicos tendidos alli al sol que se quedaron allí porque no me dio el tiempo a recoger  nada…”





Las primeras Compresas
Desde principios del XX, algunos  fabricantes de apósitos incluían en sus catálogos de productos las llamadas almohadillas para la menstruación o vendas higiénicas de algodón. En 1913, la marca Hartmann ofrecía a las farmacias de España, dos diferentes modelos con cinturón “También en España, y a favor de las exigencias higiénicas modernas, van introduciéndose rápidamente en muchas localidades.” “Son eminentemente absorbentes, de fácil aplicación, permiten quemarse para la destrucción después del uso.”
Es  en la década de 1920,  cuando empiezan a publicitarse  en España las primeras compresas  de un solo uso.  A la marca norteamericana Kotex en 1925,  se unirían  nacionales como Celus, en 1928. Compresas realizadas en celulosa quirúrgica  “mas absorbentes que el algodón”  A través de las revistas ilustradas, se busca  su introducción   entre las mujeres  de la   burguesía “Entre las señoras que hacen vida social.”  Las amas de casa de la España humilde, de la subsistencia, siguieron durante décadas usando los paños.  En su publicidad, podemos ver mujeres elegantes, sonrientes,  de paseo, viajando, en el teatro, haciendo deporte. Kotex afirmaba “Las exigencias de la moderna vida social han hecho necesaria la creación de este nuevo sistema de higiene para las señoras. El tiempo es precioso y no es razonable perderlo. Notará que esto puede hacer un gran cambio en su vida, se sentirá más protegida y tranquila y comprenderá que los métodos antiguos  han de desterrarse para siempre por inconvenientes y antihigiénicos.” “Es fácil hacer desaparecer, no hay que lavarlas”  Celus, señalaba “Cuando el rostro refleja satisfacción es que usa Celus“Libertad de movimientos” En  la década   de 1960 comenzarían  a popularizarse los tampones. La marca Tampax  en 1967,  anunciaba el fin de las compresas,  paños  y alfileres y lanzaba  dirigiendo su “Mensaje a todas las jóvenes que trabajan”“ permiten bañarse y ducharse cualquier día.” Con el paso de los años  la menstruación iría perdiendo sus tabús.  En la imagen, almanaque de 1969, de la marca “SOS”.

Boletín Museos de Terque nº 71







Design by: Remedios Fernández