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martes, 28 de febrero de 2017

Una nueva donación: Un Grabado del Ángel de la Guarda





Con motivo de la donación de este antiguo grabado que representa al Ángel de la Guarda Rafael  Arcángel y el joven Tobias con el pez, recordamos a nuestros Ángeles de la Guarda   


Ángel de la Guarda / dulce compañía / no me desampares /  ni de noche ni de día /  no me dejes solo que me perdería.”Con estas palabras, me encomendaba mi madre al sueño cada noche.  Cada uno de nosotros teníamos asignado desde nuestro nacimiento  un Ángel de la Guarda, un Ángel Custodio, que  velaría nuestro sueño, que caminaría a nuestro lado,   que nos libraría de todos los peligros y de las asechanzas del Demonio.   Nuestras madres contaban  con esta inestimable ayuda para su tranquilidad.  Por si no fuera  bastante, allí estaban, en la pared, sobre nuestras camas,   aquellos cuadros con antiguas láminas, donde el  Ángel  extendía su protección a los niños. Cuando algún niño se salvaba de algún grave accidente o enfermedad,  se decía  que su  Ángel de la Guarda lo había salvado.
La existencia de los Ángeles,  seres inmateriales cercanos a la divinidad, no solo la encontramos en la tradición judeo cristiana,  sino también en otras filosofías y religiones como la de Zoroastro,  el budismo, hinduismo o el islam. En todos los casos, su papel es de intermediario entre el ser superior y los hombres. En  el cristianismo, esta función,  llevará a una devoción angelical y a un creciente culto, siendo muy atractiva su representación artística.

El Ángel Custodio del Paraíso,  del Antiguo Testamento, se  extenderá posteriormente en advocaciones como protector de lugares o ciudades – ej. El Ángel Custodio del Reino de Valencia.-  En la iconografía medieval, los ángeles custodios  serán representados junto a las almas de los justos que Dios acogerá en su gloría,  o guiando a los patriarcas y profetas – un ángel custodio detiene la mano de Abraham en el sacrificio de Isaac-.

El culto al Ángel de la Guarda surge en el siglo XV e inmediatamente  su iconografía se identificará con el  modelo de la representación del Arcangel  Rafael auxiliando al joven Tobías, un ángel que lleva de la mano a un niño. El pasaje bíblico dice “Sano ha partido nuestro hijo y sano volverá a nosotros, porque un ángel bueno le acompaña, le dará un viaje fácil y le devolverá sano.” En Florencia, los hijos de los comerciantes, al salir de viaje dejaban un exvoto con la imagen  de Rafael Arcángel  llevándoles de la mano.  Así comienza a convertirse en protector de los niños y viajeros adolescentes. Los jesuitas extenderán su devoción y fomentarán la creación de cofradías.

Con la excepción del Ángel de la Guarda, la iconografía de los ángeles es anónima, cosa que  no ocurre con los arcángeles.   El Ángel de la Guarda y el niño se representan por el camino de la vida.  En ocasiones, junto a un recién nacido, pues el Ángel de la Guarda era enviado a cada hombre desde el momento de su nacimiento, y  en otras ocasiones, junto a  un niño  o un adolescente.  El  Ángel   se representa como un joven o una joven con túnica y alas. Unas veces aparece tomando  de la mano al niño y, con la otra levantada,  le muestra el  cielo.   En otras muchas, se sitúa detrás del niño abriendo sus brazos para protegerlo de diversos peligros:  los niños se muestran  de manera despreocupada ante un precipicio , cruzando un  estrecho puente, e incluso ante la inminente llegada de un coche o un tren.  También  aparece velando el sueño de los niños ante su cuna. Así se ha reproducido profusamente en lienzos, laminas, tarjetas postales, estampas devocionales,  escapularios, medallas, esculturas. También se llevó  el tema a los  pliegos de cordel, en uno se decía  “Perezoso que estás en tu casa / el tiempo se pasa sin querer rezar, / ruega, ruega al Ángel de la Guarda / que de estos peligros nos puede apartar.  El Ángel de la Guarda es el patrón de la policía.



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