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miércoles, 12 de abril de 2017

La Panocha Reina


Alhabia, septiembre de 1928, un grupo jóvenes se dedica entre
risas a “desfarfollar panochas”.
Cuando el panizo estaba “curao” se espanochaba, se recogía la
panocha de la caña. “ uno iba delante doblando y cogiendo las panochas y otro detrás con un hoz cortando las cañas.” Las cañas se
recogían y ataban en haces. Las panochas se cargaban en serones
y se llevaban en bestias a las casas o cortijos donde se solía desfarfollar.
Esta faena consiste en quitar la farfolla, hoja o envoltura que
recubre las panochas o mazorcas del maíz.
Esta tarea se convertía en un acontecimiento festivo especialmente
para los jóvenes, a la que acudían vecinos y familiares. Se solía
hacer al atardecer o por la noche, terminadas otras tareas del día.
Se buscaba que no hubiera sol, pues esta faena levantaba una pelusillaque provocaba cierto picor que se acrecentaba con el calor. solía usar manga larga. Las panochas se ponían en el suelo desde
donde se cogían y una vez quitada la farfolla se ponían en espuertas.
En Terque y en Alhabia cuando salía una “Panocha Reina” - panocha
con los granos colorados-, el que la encontraba tiene el privilegio
de dar panochazos al resto de los que formaban el corro. En
Murtas, a estas panochas les llamaban “Pellizqueras” y el que la
encontraba le daba un pellizco a la muchacha que tenía a su lado,
el pellizco se iba pasando a todos los reunidos, lo que provocaba
una gran algarabía. En Rioja (Almería) le llamaban “Panocha de la
Suerte.”
La fiesta se completaba con invitaciones, como una copa de aguardiente y rosas, y algunas canciones, . Tras desfarfollar, las panochas se ponían a secar extendiéndolas en el “terrao”, en el suelo de las cámaras, y donde no había, incluso debajo de las camas.Este secado solía durar una semana.
Cuando ya estaban secas, se procedía a desgranar la panocha. En
Adra el llamado “desgranijo” también se convertía en una fiesta.
Las familias se ayudaban unas a otras -se juntaban a “notapeón”-.
También era la ocasión para que los jóvenes se fueran conociendo
y formando parejas. Tampoco faltaba en el desgranijo, las invitaciones
y la música. Esta tarea se podía hacer a mano o con una máquina.
Manualmente se ayudaban con la propia mano y un bolillo, -
cuerpo interior de la panocha-. En Rioja también se valían a veces
de un hocino.
La máquina de desgranar del Museo Etnográfico de Terque, es
inglesa y está fechada en 1886, procede de la Casa de los Yebra en
Terque. Está montada en el borde superior de un cajón, para que
fueran cayendo los granos a su interior.
La planta del maíz era aprovechada para multitud de usos. Un mes
antes de recogerla, se cortaba el cabo, el plumero de arriba, para
que la panocha terminase de engordar. Estos cabos servían para
alimento de las bestias.
Los cañotes o cañas de la planta se utilizaban secos como leña o
picándolos como comida para las bestias. En Rioja (Almería) , se
formaba con ellas la llamada “choriza”, especie de chambao a dos
aguas, en cuyo interior se resguardan las que serían utilizadas como
comida para las bestias.
La utilización de la farfolla la describe muy bien Ángel Cazorla en
su novela “El Pan y la Tierra ”Las más exteriores mas bastas servían
de lecho a los cerdos, convirtiéndose luego en estiércol, las interiores
iban a parar a los colchones y servían de lecho a las personas. Muchos viejos empleaban las hojas más finas para liar cigarros, considerándolas superiores al papel de fumar.”

Las que se utilizaban para los colchones se cortaban y se metían
dentro de una funda de tela. Todos recuerdan el ruido que se
producía en el colchón ante cualquier movimiento “ Dormíamos
con música, era más fresquito dormir en verano en un colchón de
farfolla que en uno de lana.”
Los bolillos o cuerpo interior de la panocha se utilizaban para la
leña, algunos acudían a ayudar para llevárselos. Algún panizo en
grano se dejaba para comida de los marranos, la mayor parte se
molía utilizándose la harina para hacer las migas y las gachas de
invierno. Una murga de carnaval decía “Con la harina del panizo,
se pone el cuerpo al reloj, y es el mejor alimento del pobre trabajador.”
Cuando las panochas estaban tiernas, antes de curarse, se
comían asadas.
También se tostaba la harina para hacer papillas a los niños pequeños.
Las madres decían que con ellas los niños ” se despelotaban”,
es decir, crecían de una manera más rápida.
Con el pelo de la panocha se hacían cocitorios, que bebidos, se
presumían muy buenos para las enfermedades urinarias.
El Panizo Tostonero no se desgranaba y se dejaba con la farfolla
de arriba, era corriente verlo colgado en las cañas de las despensas.
Las “rosas”, era imprescindibles en muchas reuniones y fiestas.
En Huécija, la Sección Femenina impulsó los trabajos de artesanía
con la farfolla como materia prima. Con esparto y farfolla hacían
objetos de adorno, costureros, cestas.
Las panochas también fueron utilizadas como juguetes infantiles.
Herminia Martínez de Campillo de Purchena recuerda las muñecas
que se hacían con ellas, “Mi muñeca era una panocha, sus
hojas eran el vestido y el pelo la melena.” En Adra, se jugaba con
los bolillos a los llamados “Castillos de Poliores”, entrecruzándolos
los niños competían a hacer la torre más alta. Emilio Martínez
recuerda los bigotes que se ponían los niños con el pelo. El apodo
de “Panocha” en los pelirrojos fue bastante extendido, por
el parecido evidente al color del pelo de la mazorca.
En la fotografía se reconocen a los Hermanos Sánchez Yebra, Paco, Pepe, Anita, Lola y los hermanos García Galán Anita,María, Pilar y Antonio . Se conserva es un positivo en papel fotográfico, formato tarjeta postal de 8,5 x13 cm.

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