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sábado, 17 de junio de 2017

El ser vivo más viejo de Terque



Como en todas las plazas, los árboles se plantaron con el objetivo de ofrecer sombra a todas las actividades que allí se daban. El  gran olmo, es el símbolo de  Terque y de su plaza. Su edad se desconoce, lo cierto es que  en  1781, ya se tiene testimonio escrito de  la existencia de un olmo en la plaza, bajo el que se sentaban para realizar los  arrendamientos  anuales de productos  como el aceite,  el vino  o el horno comunal o de poya.   Las actas capitulares  así lo recogen “En seis dias de enero de mil setecientos ochenta y uno siendo la una de la tarde se sentaron en la plaza de este pueblo de Terque ynmediato al olmo de ella, sitio acostumbrado para correr las ventas los señores don Francisco de Tapia y Juan Alonso…”





                         
El olmo estuvo  siempre presente en el sentir de los Terqueños desde la lejanía, en 1913 Joaquín Romera Tortosa, desde Melilla, donde realizaba el servicio militar, escribe a un familiar lo siguiente "Me enterado que se están yendo a Buenos Aires mucha gente de Terque, pues según veo me parece que al paso que va, cuando yo vaya a ir, voy a tener que hablar con el olmo de la plaza, pues al paso que va, cuando yo vaya, no hay ahí ni Dios."
Guillermo Porras Pastor, recuerda  el gran  hueco  que presentaba en el costado su tronco hasta hace unos años y que poco a poco se ha ido cerrando.  Cuando el era niño  cabía una cabeza y 30 años antes, según su tío Pepe Porras, permitía a un muchacho entrar por él. 




 
Junto al olmo encontramos los  dos Castaños de Indias o Falsos Plátanos. De los tres que existieron, hoy  solo se  conservan dos. El  tercero estaba situado en medio de los otros dos, y se cortó para dar una entrada más amplia a la plaza,  pues antes,  los carros y coches  pasaban con estrechez entre  el  tercer árbol y la casa de  Paco Lázaro, (hoy casa de Ángel Valverde).








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